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domingo, 14 de julio de 2013

Nuestra Señora del Carmen en Arriondas


La que durante siglos fue iglesia parroquial de San Martín, en las inmediaciones del cementerio parragués, pasó por dos periodos de infortunio y destrucción en los últimos ciento siete años. En 1905 un incendio causó graves destrozos en la misma. Aunque en esas mismas fechas se inauguraba la iglesia actual, en la villa de Arriondas, tras ocho años de trabajos y sin dinero para concluir la torre de la misma, los poco más de mil habitantes que estaban censados, volvieron a restaurar su antiguo templo, el cual se reabrió el 11 de noviembre de 1906. Era el día del patrono, San Martín de Tours, pero desde esa fecha pasó a denominarse Santuario de Ntra. Sra. del Carmen. La razón es que se veneraba una imagen bajo esa advocación, en el retablo central, y los vecinos de Cuadroveña celebraban fiestas en su honor, el día 16 de julio, así como su
fiesta sacramental, dos días después, desde tiempos muy antiguos. En 1909 se fundó la cofradía del Carmen, que dura hasta hoy. Bien es cierto que la cofradía más antigua era la de Ntra. Sra. del Rosario, cuya documentación detallada –año a año- se conserva, y fue muy activa durante ciento veintinueve años (1760-1889). La fiesta era notable -cada 7 de octubre- con procesión, ramos de pan portados por mozos y mozas, abundancia de voladores, etc. Se puede asegurar, de forma indubitable, que esta fiesta ha quedado totalmente borrada de la memoria colectiva de los parragueses. Es este un caso curioso, en el que la advocación mariana del Rosario cede la preeminencia a la del Carmen. ¿Será por la misma razón, según la cual la Virgen del Rosario fue la patrona de los marineros desde la Batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1551, hasta que, trescientos cincuenta años después, en 1901, la Reina Regente, a propuesta de la Marina de Guerra, cambia el patronazgo a favor de la advocación Virgen del Carmen? Nótese que hay pueblos y villas marineros que siguen fieles a la primera tradición, como es la villa de Luarca. En el inventario de nuestra antigua iglesia, hecho el 30 de mayo de 1900, y entre la minuciosa descripción de bienes que éste especifica, puede leerse: “Hay un retazo de seda viejo, que fue pendón antiguamente; una capilla dedicada a San Antonio, con su retablo; dos coronas de plata de la Virgen; unos hierros de hacer hostias;  un tenebrario nuevo…” etc. A muchos no les resultará familiar ese objeto llamado tenebrario, que era un gran candelabro de forma triangular, con quince velas dispuestas escalonadamente, siete por cada lado, que se iban apagando de una en una –al finalizar la lectura de cada salmo- hasta dejar sólo la que estaba en el vértice superior. Se utilizaba en los oficios del viernes santo, también llamados “de tinieblas”. Pues este templo quedó nuevamente destruido durante la Guerra Civil, pues, según dejó escrito don Rafael Álvarez García, el cura de la época: “En San Martín hicieron varias líneas de grandes trincheras. La artillería nacional, para batirlas, casi destruyó la iglesia de San Martín y, un cañonazo, causó graves daños en la rectoral”. Don Rafael abandonó esta rectoral el día 27 de julio de 1937 y no regresó a Arriondas –por motivos obvios- hasta el día13 de octubre del año siguiente, 1938.


Casi dos décadas tuvieron que pasar para que, en mayo de 1956, comenzasen las obras de reedificación. Año y medio después se paralizaron las obras, puesto que, de las 87.290 pts. invertidas sólo se habían recogido poco más de 44.000, de las cuales casi 39.000 habían sido donativos de hijos de la parroquia residentes en el continente americano.



Finalmente, la capilla se inauguró y abrió al culto el 16 de julio de 1959. El gasto total fue de 599.474 pts., incluidas las 13.600 pts. que costó la imagen,  hecha de madera natural, de 1,30 m., con embalaje y portes, procedente de Valencia. Ésta imagen de la Virgen del Carmen ha sido restaurada recientemente y lleva 53 años entre nosotros (llegó el 7 de julio de 1960).


 En 1972, el cura de la época se quejaba de que los ingresos sólo habían sido de 155.796 pts., quedando una deuda de 443.678 pts. Actualmente la capilla se utiliza para la novena y fiesta del Carmen, en julio, así como para algunos servicios fúnebres de la cercana necrópolis parroquial.


Estos servicios funerarios fueron prestados, hasta 1959, por la capilla-panteón que don Acisclo del Valle y Blanco, residente en Cuba, mandó construir en el fondo central de dicho cementerio, para lo cual solicitó permiso al obispado ovetense el 20 de julio de 1913, y así se le autorizó el día 1 de agosto siguiente. Casi un siglo después ofrece un aspecto mejorable, especialmente por el deterioro de las escamas de cerámica que cubren la cúpula en su exterior; “Tempus edax rerum” (El tiempo que todo lo destruye), que dijo el poeta Ovidio hace dos mil años.

Don Acisclo fue un gran benefactor para la parroquia, regalando el primer retablo mayor que la nueva iglesia tuvo hace un siglo, el cual le costó 5.000 pts. y fue hecho en Oviedo por don Ramón Mori. Aquellas primeras imágenes de dicho retablo habían salido del taller valenciano de don José Romero Tena, muy apreciado tallista, que seguía una línea muy cercana al estilo del gran Salcillo.

Pero llegó la pira de 1936… y, de esto, sólo quedaron cenizas.


Francisco José Rozada  Martínez.
Cronista oficial de Parres.
2013
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