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viernes, 17 de junio de 2016

Viaje parroquial a Tours y Lourdes

http://lugaressacros.blogspot.com.es/2013/11/tours-basilica-de-san-martin.html



1700 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE SAN MARTIN


El próximo septiembre realizaremos un viaje a Tours, aproveachando el 1700 aniversario de nuestro patrón San Martín y aprovecharemos para visitar Lourdes.

INSCRIPCIONES ANTES DEL 10 DE AGOSTO. 
El plan de viaje:

D-11 CENA Y ALOJAMIENTO EN IRUN

L.12 CENA Y ALOJAMIENTO EN TOURS

M.13 P/C TOURS

X.15 CENA Y LOJAMIENTO EN LOURDES

J.16 P/C LOURDES

V.17 DESAYUNO EN LOURDES

miércoles, 18 de mayo de 2016

120 años con Santa Rita.

Se cumplen estos días 120 años desde que las fiestas de Sta. Rita en Arriondas se iniciasen en 1896. Su gestación fue paralela a la donación de terrenos para la construcción de la nueva iglesia que -desde la ciudad de Cienfuegos, en Cuba- hizo don Vicente Fernández (“Caravera”) a finales de 1895. Con don Lino Rubio -el cura de la parroquia cuya iglesia estaba en San Martín de Cuadroveña desde muchos siglos antes- habló una comisión de vecinos, entre ellos don Manuel Miyares y don Juan Cueto Llano, devotos de la santa de Casia, y la celebración se puso en marcha.

Durante los primeros ocho años la fiesta religiosa fue en la antigua iglesia, junto al cementerio, hasta inaugurarse la actual en la villa, en mayo de 1905. La primera imagen de la santa italiana fue donada por doña Rita Fernández y se conservó hasta septiembre de 1936, cuando fue destruida -junto las demás imágenes y retablos- en los años de la Guerra Civil. La nueva imagen de Sta. Rita llegó para su fiesta de 1940, donada por doña Elisa Díaz (del chalet Villa María, de Arriondas); la adquirió en Madrid y procede de los conocidos talleres “Arte Cristiano” de Olot (Gerona); es la que seguimos venerando cada 22 de mayo y acaba de ser restaurada de forma desinteresada por manos del parragués Rafael Sierra González. De modo que la considerada por sus devotos como abogada de “casos imposibles” vino a ocupar un lugar destacado entre las celebraciones parraguesas, superando por su antigüedad en cincuenta y tres años a la Fiesta del Bollu y en treinta y cuatro al primer Descenso del Sella. Cierto es que la fiesta del Carmen en Arriondas (y antes en Cuadroveña) supera a todas las demás en años de celebración, llevando con ella asociada la fiesta Sacramental dos días después, puesto que se celebró cada 18 de julio durante varios siglos. Hubo otra fiesta -desaparecida hace 127 años- que tenía lugar cada 7 de octubre en honor a la Virgen del Rosario; la documentación que se conserva está fechada entre 1760 y 1889 y detalla, año por año, los nombres de los cofrades y los gastos que se hacían para pagar a los curas, misa, procesión, pitanza, ramos de pan, voladores, gaiteros, etc. 

Romería de Santa Rita en Arriondas 1915

Arriondas se dispone, un año más, a festejar a la que en 1381 fue bautizada como Margarita y acabó siendo sólo Rita por la costumbre familiar de abreviar los nombres (una aféresis gramatical), de forma que las dos sílabas finales de su nombre real acabaron siendo su nombre propio y el de no pocas mujeres. 


 Fran Rozada

sábado, 7 de noviembre de 2015

Rituales funerarios en Asturias.


El cemeterio de Arriondas en 1967

Son los primeros días de noviembre fechas apropiadas para hablar de estos temas. Aunque se mantienen a lo largo de nuestra comunidad los rituales, conceptos, prácticas y creencias relativos a la visión que tenemos de la muerte, muchas cosas han comenzado a cambiar en los últimos años. 

Buena parte de la población ha dejado de tener unas firmes creencias religiosas, pero mantienen los rituales religiosos tradicionales; bien es cierto que hay algunos casos en los que esos momentos delicados en la vida de las familias, son despojados de un sentido trascendente y religioso. 

Hasta ahora son casos no significativos, pero la familia del difunto es consecuente con una forma de sentir y no entra en considerar aquello de que “para no ser menos que los demás” sigamos la costumbre. Y, no digamos, si cumplen los deseos del finado, algo que debiera ser poco menos que sagrado pero que -a veces- se manipula en el último momento. Bien es cierto que no han conseguido arraigar en la sociedad prácticas alternativas a los ritos religiosos, al menos de una forma estándar. 

En el pasado y, muy especialmente en las zonas rurales, la muerte de un vecino se vivía como una situación que afectaba a toda la colectividad; eso ha dado paso a un sentimiento más individual, menos social. Hasta no hace tantos años, el no acudir a la casa del finado a dar el pésame era una desconsideración difícil de aceptar y muy mal se llevaba que la familia decidiese no recibir en su domicilio ni a los más cercanos, considerándolo un agravio en toda regla. 

El cementerio de Arriondas en 1967
Hoy se piensa que, para recibir a los muchos que acudan a manifestarles el pésame, lo más normal es llevar al difunto a un tanatorio, más cómodo, moderno, funcional, sencillo y eficaz. Aquellos “velorios” del pasado -de los que tanto se podría escribir- ya sólo quedan en la memoria de nuestros mayores. Las instalaciones de los tanatorios están pensadas para conseguir un ambiente relajado que propicie y arrope la nueva visión que tenemos de la muerte, lejos de aquellos manifiestos sentimientos que más parecían propios de una tragedia griega. 

Del griego sólo nos quedó la palabra tanatorio, pues Tánatos era el dios personificación de la muerte suave, tranquila; era el hermano gemelo de Hipnos, el sueño. Tánatos era la pulsión de la muerte, opuesto a Eros, pulsión de vida. Por cierto que tanatorio es palabra usada mayoritariamente en España, pues en los países latinoamericanos recibe el nombre de casa funeraria o velatorio (como en Argentina llaman cochería a la funeraria, empresa propiamente dicha). 
El cementerio en 1967

Los tanatorios están plenamente integrados en los comportamientos posteriores a la muerte en Asturias, y las empresas que los gestionan son cuidadosas en lograr un ambiente apropiado que arrope esa nueva visión que los tiempos nos han proporcionado para esas horas que siguen a un momento tan emotivo. Es evidente que algunas personas -especialmente las de origen rural- se mostraron un tanto remisas a admitir esta novedad de los tanatorios en el rito del paso definitivo que supone transitar obligatoriamente de la vida a la muerte; era algo así como mostrar una falta de cariño y respeto al ser querido que los dejaba, como si la comodidad de dejar en manos ajenas la organización de este acto les supusiese una mala conciencia. 

Hoy en día ya casi es inconcebible no acudir a estos servicios que ofrecen los tanatorios y las suspicacias -como en tantos otros casos novedosos en la vida- han quedado superadas. Otro tanto diríamos de las incineraciones, actualmente tan aceptadas. Doscientos crematorios en España dan idea de la acogida de este sistema, y el promedio en nuestro país ya es del 35%, aunque hay ciudades donde se alcanza el 65% de cremaciones. Lo que no hace tiempo se consideraba casi un sacrilegio, o algo exótico más propio de países como India, es hoy un hecho incontestable. 

Cambios culturales de mentalidad, razones ecológicas, falta de espacio, crisis económica y otros, nos llevan a esta nueva solución, no ya de futuro, sino de rabiosa actualidad. No son pocas las familias que, llegada la hora de la decisión sobre estos temas, titubean sobre qué hacer, pues aún no hay un patrón fijo de actuación. Si un rito es aquello que se ejerce de forma sistemática, siguiendo unas pautas de orden temporal y duración específica, habrá que esperar a que el tiempo nos las haga ver como tradicionales, estandarizadas y consolidadas.
El cementerio en la actualidad.
Francisco José Rozada Martínez.

viernes, 22 de mayo de 2015

Aproposito de Santa Rita.

Procesión Santa Rita 1907

Aunque San Martín es el único patrono y titular de nuestra parroquia desde hace más de seis siglos, Santa Rita es muy querida y celebrada desde hace 119 años. Siempre repetimos esto, para recordar a posibles despistados que Santa Rita no es la patrona, ni siquiera copatrona de la parroquia. Su misa y procesión en Arriondas siempre estuvieron muy concurridas, tanto por la asistencia de los propios vecinos como de devotos que acuden de otros lugares de nuestra comunidad. Después de 35 años sin procesión por las calles de la villa (como ya comenté en este semanario el pasado día 1 de abril), la Asociación de Profesionales del Comercio de Arriondas, en colaboración con el Ayuntamiento de la villa y de acuerdo con el vicario local, ha vuelto a recuperar esta tradición de cara al próximo viernes, día de esta santa italiana y fiesta local.

Procesion  Santa Rita 1952
Costumbre muy arraigada es el acudir con rosas y -después de ser bendecidas- volver a llevarlas a los hogares. Cuando el concejo tenía más vida rural, la feria de ganado en Arriondas por Santa Rita era importante, al igual que sus romerías y verbenas, incluida la correspondiente hoguera. El sentido de parroquia se mantiene en el tiempo, como una unidad en el espacio que tiene su centro en la iglesia. No deja de ser una entidad básica a efectos rituales, y en su entorno se celebraban las actividades religiosas y festivas. Antes se entendía la parroquia también como una unidad administrativa y política, y -por ello- se siguen manteniendo los alcaldes pedáneos, cuya figura a veces no valoramos como se merece. Las parroquias son, sin duda, entidades fundamentales en la configuración espacial de los asturianos. Cierto que su origen está en una división de tipo eclesiástico, pero hace mucho que ha sobrepasado ese tipo de organización. 
Procesión Santa Rita 1953
Hay muchos siglos de historia acumulados sobre la red de parroquias a lo largo de este viejo principado. Aquellas asambleas de vecinos o conceyos abiertos se regían por sus propias ordenanzas parroquiales, ejemplos de democracia directa. La dicotomía entre pueblo y parroquia dio lugar a confusiones, más terminológicas que reales. En nuestras parroquias perviven a través de los tiempos, a pesar de los cambios de culturas, ciertas tradiciones y costumbres, algo más que evidentes en cuanto a los cultos religiosos que, a pesar de sus innovaciones, persisten en su forma externa de manifestarse.
Procesión Santa Rita 1962
Tal cosa ocurre en el caso de las procesiones, ese cortejo solemne tan difundido desde las religiones paganas hasta el cristianismo. En España el mayor apogeo de la liturgia procesional tuvo lugar durante la Edad Media, subsistiendo actualmente y conservando todavía todo su valor en 
decenas de miles de pueblos y ciudades, como la procesión que esta semana se pretende rescatar para las calles de Arriondas. Desear desde estas líneas, por último, que este acto litúrgico se reanude con el mayor de los éxitos y así se vuelva a recuperar una tradición.

Francisco José Rozada Martínez

domingo, 10 de mayo de 2015

Hermógenes de Cofiño y Covadonga (1828-1904)

Hermógenes Fernández Cabal
Don Hermógenes Fernández Cabal nació en Cofiño el 28 de diciembre de 1828, hijo de Bernardo y de Francisca. Fueron sus padrinos don Diego del Cueto Santos y doña María del Socorro Cantillo (la cual era 
hermana de don Ignacio, párroco de Cofiño en aquel momento).

De profesión molinero, trabajó en su tierra atendiendo ese tan habitual artilugio hidráulico asturiano, pues ríos y regatos abundan por doquier en esta lluviosa región. Molinos siempre viejos, como reliquias de un pasado que no volverá. Cuando le preguntas por la antigüedad de su molino a alguno de los poquísimos molineros que quedan, suele responder siempre algo así como: “Tien munchísimos años, e muy, pero que muy vieyu, porque equí molieron mio padre y mio güelu, y paezmi que también el so padre”. De modo que la principal dedicación de Hermógenes estaba entre maíz, moliendas, tremolias, molares, pines, cabries, rodetes y presas (por citar algunos elementos imprescindibles en los molinos). Parres contaba con más de 70 molinos hace menos de cincuenta años. 

1945 Construcción de capilla y nuevo piso.

Cada atardecer, Hermógenes merendaba un pan de picos y un vaso de vino en “Casa de Tomasín”, por los que abonaba una “perrona” y -con sus escarpinos y madreñes- recorría los caminos de la falda del Sueve donde Cofiñu (confinium=límite, confín) está a 391 metros sobre el nivel del mar.

De promesa en Covadonga...

Además de molinero, Hermógenes tenía una habilidad especial para la talla en madera y en piedra. Quedan por el concejo aleros, cornisas, arcos de piedra labrada y otros que salieron de sus manos.



1938 obras en la cueva.




 Su partida de defunción, redactada hace casi ciento once años, dice literalmente así:

“En el cementerio de la iglesia parroquial de San Miguel de Cofiño, concejo y arciprestazgo de Parres, provincia y diócesis de Oviedo, a veintitrés días del mes de agosto de mil novecientos cuatro, yo Juan Alvarez, Cura Párroco de ella, di sepultura eclesiástica al cadáver de D. Hermógenes Fernández Cabal, que falleció el día veintiuno a las tres de la tarde en este pueblo y parroquia de Cofiño, de donde era natural y vecino; era hijo legítimo de D. Bernardo y Dña. Francisca, también de ésta; estaba casado con Dña. Carlota de la Fuente, con quien tuvo seis hijos, a saber: Dña. Eudosia, difunta, pero con legítima sucesión, D. Pascual, Emilia y Eduardo, casados y D. Alejandro y Luis, solteros;  recibió todos los Santos Sacramentos, se funeró con derecho a funeral mayor, falleció a causa de debilidad de corazón a la edad de setenta y seis años. A pesar de no saber dibujo y no haber tenido maestros, era un tallista de primera, deja memoria de muchas iglesias, en el retablo mayor de la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, restaurado por Sanz y Forés y en la Capilla de la Cueva de Covadonga. En esta iglesia deja el baptisterio, los confesonarios, el arco de piedra de grano que está sobre el sepulcro de D. Luis y otras de menor importancia.

Partida de defunción de Hermógenes Fernández

Estaba condecorado con la Cruz de Isabel la Católica por un atril y una Cruz de la Victoria, que hizo de madera de tejo, restos del templo llamado del milagro, que se quemó en Covadonga y que le encargó Alfonso XII y concluyó en tiempos de Alfonso XIII a quien lo entregó en mano en la visita que hizo al Santuario, y para que conste lo firmo, fecha ut supra”. Firma el licenciado Juan Álvarez. 

En algún lugar hemos leído que don Hermógenes habría tallado el apostolado del camarín de Frassinelli de la cueva, pero no está fehacientemente demostrado.

En 1874, con la colaboración de don Máximo de la Vega y don Roberto Frassinelli, se comenzó la construcción de un templo abierto en la cueva de Covadonga, sin variar el lugar del altar, con una balaustrada de protección y con la capilla dispuesta en un extremo de la cueva. Para este camarín, se utilizó madera tallada y polícroma, evocando al original, con unas almenas de coronación exterior que la dotaban de cierto aspecto militar, cubierto en su interior por escayola y pan de oro. Como complemento, se acometieron las obras de construcción de la escalinata de piedra y se colocó la pila de la emblemática “Fuente del Matrimonio”. Sin embargo, las críticas a esta intervención, que afectaban fundamentalmente al camarín, tachándolo de atildado y pulido, con exceso de oro en su interior y exterior impropio de la grandeza de la peña, ya comenzaron poco tiempo después de su culminación, reflejados en el duro informe que realizó sobre él la Real Academia de la Historia en 1928. La Santa Cueva de Covadonga sufrió durante la Guerra Civil el saqueo de algunos de sus tesoros, así como el deterioro de sus pavimentos y balaustrada. 


Del mismo modo, los refugios o abrigos que se hicieron en este lugar provocaron grietas y hundimientos de determinada zonas de la peña. Usando como pretexto la necesidad de proteger las construcciones del interior de la cueva, se realizó el desmonte de la capilla construida por Frassinelli, lo que supuso una estrategia que permitió la posterior transformación del lugar. De hecho, el arquitecto encargado de llevar a cabo las obras, Luis Menéndez-Pidal, juzgó la iniciativa de “afortunada”, ya que facilitaba la eliminación del antiguo camarín. Se proyectó una reconstrucción de conjunto, que englobaba el aspecto fundamental, la iglesia de la cueva, y sus elementos circundantes. Respecto a la iglesia se tuvieron en cuenta tres factores: el motivo del culto, la importancia y aspecto del mismo, así como las circunstancias locales. El motivo del culto, la imagen de Nuestra Señora de Covadonga, implicaba su instalación en grado máximo de amplitud y visibilidad; tal como la vemos hoy, no dentro de la capilla que fue dedicada a sacristía.

Vista general a comienzos del SXX



Francisco José Rozada Martínez
3 de mayo de 2015















martes, 10 de febrero de 2015

Agasajos en el Monasterio de Villanueva




Monjer benedictinos.
El viejo cenobio cangués celebra este próximo día 21 de febrero de 2015, el 1.269 aniversario de su fundación por el rey don Alfonso I el Católico y su esposa doña Ermesinda. Una tradición siempre envuelta en dudas y nebulosas históricas de variado tipo. Desde el año 746 acá han ocurrido demasiados sucesos relacionados con la fundación, vida y aconteceres del monasterio benedictino de San Pedro.

Pila Bautismal de San Pedro de Villanueva
Detengámonos hoy en los personajes y peregrinos que hacían un alto en Villanueva de camino hacia Covadonga. El 23 de mayo de 1616 (un mes después del fallecimiento de Miguel de Cervantes y de Shakespeare) el Nuncio y legado del Papa Paulo V concedió una canonjía en Covadonga a un sacerdote de Valladolid, pero como tardó en presentarse para tomar posesión del beneficio otorgado, cuando llegó ya había ocupado el cargo el cura de Villanueva Paulo González de la Cuesta, mientras los fieles de Villanueva eran atendidos por el prior de Covadonga, don Gonzalo de Villarroel. La concordia entre ambos curas está documentada en el archivo de Villanueva, pero extrañamente el documento no se registró en el de Covadonga. Así se puede leer: “Paulo González, canónigo de Covadonga, paga 36 ducados por la mitad del beneficio que lleva destaCassa en Santa María de Villanueva que se entiende la mitad de todos los diezmos de pan y recilla y compango, excepto las bollas y oficios”. En el mismo libro de 1616 se anota: “Gonzalo de Villarroel, Prior de Covadonga, paga 96 reales por la mitad de las bollas y oficios de Santa María de Villanueva”. Se habla de Santa María de Villanueva como parroquia, no de San Pedro como titular del monasterio. La pobreza de Covadonga era mayor que la de Villanueva y, así, en 1591 se anota que se entregaban dos celemines de escanda al abad de Covadonga, como limosna. Muchos eran por otra parte los gastos que originaban los huéspedes que pasaban por el monasterio y después visitaban Covadonga. En 1684 el General de la Orden Benedictina estuvo en el lugar y entre él, los criados y demás que le acompañaron, figuran gastos de trece reales en comida y vino, más otros dos reales para las mujeres que llevaron la comida a Covadonga. Al año siguiente el monasterio abonó treinta y tres reales por diez libras de diferentes dulces para agasajar a don Gregorio Cisneros, el gobernador, con su familia y otros caballeros. Además se abonaron diez reales por una caja de hoja de azahar confitada; veintiún reales por dos cajas de conservas; seis libras de chocolate supusieron cuarenta y ocho reales, otros cincuenta y tres por una arroba de azúcar. Por el “cortexo” (agasajo) que se le hizo en Cangas al citado gobernador gastaron cuatro reales más. En cuanto al libro de registros de bodega quedó anotado que -entre las misas y el gobernador Cisneros que estuvo en el monasterio con otra mucha gente- se gastaron catorce cántaras y media. A las criadas del prior de Covadonga les pagaron los monjes en 1686 cinco reales, por dar de comer en su casa al abad de Celorio y al prior de Nava, además de seis “quartos” a diferentes pobres en la iglesia de Covadonga; más otros dos reales al criado del cura de San Martín que dejó dos caballerías para subir a Covadonga.

El monasterio en el S XIX
Así van pasando años y anotaciones de gastos ocasionados por el abad de Oviedo y el definidor de Cornellana; para pagar a testigos de los varios pleitos que mantenían con vecinos, linderos y otros curas; a los mozos que iban a Oviedo  a llevar y traer cartas; a los músicos de Covadonga para celebrar San Benito en el monasterio o a los mozos de cocina que debían desplazarse con algunos invitados. A veces las comitivas eran amplias como en el caso del Fiscal de la Audiencia de Oviedo que -entre el 14 y el 20 de septiembre de 1777- junto con su “madama, hija, doncella, señor lectoral, señor capellán, un agente fiscal, cuatro mozos, siete caballerías y ponerles comida en la venta de Sotiello y cena y comida en Covadonga, se gastaron novecientos setenta y seis reales”.

Claustro del monasterio
Ya la semana anterior los monjes le habían pagado veinte reales al que les avisó de que venía el fiscal. Ese mes fue movido en Villanueva porque, seguidamente, -entre los días 21 al 28-  se hospedó el Regente de la Audiencia de Oviedo que llegó con una comitiva similar al fiscal, a saber: “Madama, doncella, capellán, un dominico, un paje, un lacayo, cuatro mozos y nueve caballerías. Ponerles cena en Zereceda (sic) en Covadonga y cuando salió de aquí…todo seiscientos treinta y dos reales”. Gastos que, a veces, se veían obligados a abonar en especie, como cuando -en 1712- lo tuvieron que hacer con terrenos que tenían en La Riera de Covadonga. Como vemos, no estuvieron para las fiestas de la Virgen de Covadonga, los días 8 y 9 de septiembre. Todo indica que esta coincidencia de visitas fue con motivo del fallo del pleito del río a favor del monasterio. Tanto el fiscal como el regente fueron de los últimos visitantes del santuario antes del incendio que destruyó todo lo que había en la cueva apenas un mes más tarde, el 17 de octubre de aquel año 1777.

¿Qué compraban los monjes para los agasajos o “cortexos”? Veamos algunos ejemplos tal y como quedaron anotados en los libros de cuentas:

Hojas de azahar confitada, dulces secos, anises, bizcochos, chocolate, salmones, truchas, lampreas, anguilas, congrios, pollos, terneros, manteca fresca, peradas y otros.

El monasterio hacia 1945
                 

jueves, 8 de enero de 2015

Lo que el banco de alimentos y cáritas reparte.





Cáritas Internacional es una organización humanitaria que agrupa a más de un centenar de organizaciones nacionales de asistencia, desarrollo y servicio social. Fundada en Alemania en 1867, tiene como base la ayuda a personas con pocos recursos o con riesgo de exclusión social, además de combatir contra la pobreza, también lo hace contra la intolerancia y la discriminación.

Su financiación proviene de donaciones -tanto en dinero como en especie- públicas o privadas, bien procedentes de los socios permanentes, donantes anónimos, instituciones, colectas, etc. El ayuntamiento de Parres ha incrementado su aportación en un 50%, pues de los 2.000 euros de años anteriores pasó a entregar 3.000 euros en el último ejercicio.

Veamos algunos ejemplos: En los registros de hace más de cincuenta años, exactamente entre 1956 y 1961, Cáritas repartió en Arriondas 7.326 kilos de leche en polvo; 3.818 kg. de queso y mantequilla; 2.879 kg. de harina de maíz; 1.840 de sopa; 846 kg. de harina de trigo; 322 kg. de alubias, 46 colchones, mantas, ropas, medicinas, etc. Todo ello por valor superior a medio millón de pts. de las de hace medio siglo.

En aquel momento la llamada “Ayuda Americana” fue de 464.200 pts. La parroquia aportó 81.271 pts. y el reparto de 59.608 litros de leche.

Las “campañas de caridad”, como las denominaba el párroco don Manuel Riera Prida, contribuían con unas cantidades de dinero aceptables.

Así vemos que -en el minucioso libro de registro de cuentas de dicho párroco-, en la sección de Cáritas, aparece anotado el día 4 de enero de 1977: “Entregué a la delegada, la cantidad de 17.500 pts. de la Campaña de Caridad”. Entre los nombres propios que están registrados, aparecen casos y circunstancias muy similares a las de algunos que hoy se ven también en la obligación de acudir a estos servicios.

En las anotaciones de un día cualquiera de aquellos años podemos leer:

A un pobre de Berbes………………………………………………… 100 pts.
Una estufa y la instalación…………………………………………....…1.700 pts.
A un enfermo mental…………………………………………………... 400 pts.
A (…..) para Uralita…………………………………………….......… 400 pts.
A (…..) para operar a una “cría” en Valdecilla……………………...….. 300 pts.
A un transeúnte de Cuéllar………………………………………….…. 150 pts.
Una manta…………………………………………………………….. 350 pts.
A una mujer de Infiesto……………………………………….……….. 100 pts.
A un obrero con hambre……………………………………..……...… 200 pts.
Para el asilo………………………………………………………........ 1.000 pts.
A un anciano……………………………………………………….….. 100 pts.
Medicinas para (…..)…………………………………………….....…. 400 pts.

¿Han cambiado las cosas en estos años? En muchos aspectos sí. Aunque el perfil de los beneficiarios sigue teniendo matices bastante similares al de los de hace cinco décadas.



Dos mil años después de pronunciada en Betania, -en el camino de Jerusalén a Jericó-, sigue escuchándose el eco de aquella voz que dijo: “Porque pobres tendréis siempre con vosotros y podréis hacerles bien cuando queráis”.

Actualmente, Cáritas-Arriondas distribuye las toneladas de alimentos que recibe del: “Plan 2014 de ayuda alimentaria a las personas más necesitadas de la Unión Europea”. Se trata de una colaboración con el llamado “Banco Europeo de Alimentos”, con el fin de ayudarlos en la distribución de los mismos, puesto que no es una misión específica de Cáritas como organización.

Por supuesto que todos los alimentos son gratuitos y de primeras marcas, las mismas que tenemos en los supermercados.

Cada  seis semanas, más o menos, unas ciento treinta y seis cabezas de familia  acuden a recoger alimentos y, en total, se benefician de ellos un promedio de 428 personas.

¿Qué se les exige? Aportar el certificado de empadronamiento que deben solicitar en el ayuntamiento, así como un informe de la asistente social del mismo. De forma confidencial aportan los datos sobre sus circunstancias personales, ingresos, etc. que deberá ser inferior a 460 euros por persona.

¿Qué alimentos y en qué cantidad se les entregan? Pues depende del número de miembros que compongan la familia.

Veamos un ejemplo promedio de un grupo familiar compuesto por cinco personas. En el reparto de los próximos lunes y martes, días 22 y 23 mes recibirán:

1 kgr. de azúcar.
4 kgs. de arroz.
1 paquete de café.
5 chorizos.
1 tableta de turrón duro “El Almendro”.
1 tableta de turrón blando “El Almendro”.
1 tableta de turrón de chocolate.
2 bolsas de polvorones.
10 litros de leche “CLAS”.
4 paquetes de macarrones.
1 litro de aceite.
2 kilos de lentejas.
2 kilos de garbanzos.
2 botes de judías.
2 cajas de quesitos.
2 latas de atún.
3 cajas de galletas.
1 caja de pastas “Campoamor”.
1 botella de sidra “El Gaitero”.
4 botes de tomate.

En ocasiones aparecen transeúntes a los que se les da un vale para comida, o personas con graves necesidades económicas que no pueden hacer frente a pagos puntuales como la luz, el agua, el gas, la renta y -dentro de lo posible- se les ayuda.

El llamado “ropero” abre sus puertas la tarde de los jueves, y distribuye las prendas que recibe después de haberlas revisado, catalogado y planchado -cuando es preciso-.

Ropa de vestir en buen estado, calzado, ropa de cama, etc. llega a dicha sala en notables cantidades. Todo ello proviene de personas donantes tanto de Arriondas como de resto del concejo.

Lo mismo ocurre con los juguetes que la gente, asociaciones, etc. entrega para tal fin, muchos prácticamente sin estrenar. Se van acumulando y, en vísperas de Reyes, se entregan a los menores de edad, hijos de los beneficiarios habituales.

El reparto se hace siempre en los salones parroquiales. Para ello acuden dos tardes seguidas, en horario de 15,30 a 18,30, previa recogida de un número por orden de llegada, con el fin de que la entrega sea lo más organizada posible. De forma que yo mismo voy hasta tres horas antes para dar número a las personas que acudan a solicitarlo, de forma que no se acumulen muchos a la hora de apertura, sino que vayan acudiendo
paulatinamente según el número y la hora que se les asignó.

Este año se me ha ocurrido darles también una tarjeta de felicitación navideña a cada uno de los 136 cabezas de familia que acudan a recoger alimentos. Las tarjetas las he personalizado en el sentido de que -por ejemplo- para los beneficiarios de origen rumano  o árabe sus tarjetas llevan mensajes de deseos de salud y felicidad escritos en lengua rumana o en lengua árabe, respectivamente.

Un reducido y voluntarioso grupo de 10 personas colaboradores hacemos posible que esta organización social y humanitaria siga su labor sin desmayo.

No miran el color, la religión, ni el grupo al que pertenece el beneficiario, sino que tienen ante ellos un ser humano que solicita ayuda. Lo demás es accesorio, nimio, carece de importancia.

Porque la caridad adquiere el rostro del esfuerzo continuado, intentado poner su grano de arena en el cambio de las estructuras injustas.





Francisco José Rozada Martínez.

martes, 11 de noviembre de 2014

La importancia de la Parroquia de Santa María de Viabaño.

Barca de Arobes 1960




Barqueros
Misa de celebración de la traida del agua a Llames.
Durante años fue un constante lamento en el concejo la pérdida de toda la documentación relativa a la Parroquia de Sta. María de Viabaño, habiendo sido esta última en siglos pasados la más importante del Concejo de Parres.

Nada se conservaba con relación a sus raíces eclesiásticas, mientras las demás parroquias del concejo tenían bajo cuidadosa custodia todo lo referente a sus vecinos bautizados, confirmados, casados, difuntos, o a los
libros de fábrica alusivos a la construcción de sus iglesias, ermitas y cementerios, así como a los informes de los visitadores que la mitra ovetense enviaba periódicamente para controlar el funcionamiento de todos
los asuntos eclesiales, y si se debían o no corregir aquellos aspectos que no fuesen fieles a la ortodoxia vigente. Viabaño había perdido -por descuido, dejadez o abandono de quienes están obligados a su custodia- todos los libros referentes a su larga historia como parroquia. Apenas si quedó un libro relativo a los difuntos, el cual sólo abarca el periodo 1882-1936. 
En barca a bautizar
Fuente-surtidor en Llames
A veces ocurren pequeños milagros, como es que alguien encontró recientemente esos viejos libros desaparecidos en una antigua librería, allá por Gijón y -ojeando (además de hojear) sus gastadas páginas- vio que a nadie le serían más útiles que a los descendientes de aquellos vecinos ya desaparecidos mucho tiempo atrás, amén de a los estudiosos de la historia de Parres, de sus pueblos y parroquias, así como de cualquiera que -con dos dedos de frente- sepa valorar lo que es el pasado de un lugar, sea éste grande o pequeño, que cada uno es un mundo de diversidad, vidas y aconteceres.

Duermen ya en el blindado archivo diocesano los documentos de la parroquia de Viabaño que nunca debiera haber perdido, algo más frecuente de lo habitual bien por desastres naturales, guerras, robos, despreocupación en su mantenimiento y otras causas diversas, siempre lamentables. En la donación que el Infante don Ramiro II (después rey de León) hizo a la Catedral de San Salvador de Oviedo en el año 926, cita la iglesia de Viabaño en los términos: “In Biabanno eclesiam sancte Marie similiter”.

En el antiguo libro Becerro de la Catedral de Oviedo (año 1385) puede leerse: “Santa María de Viavanno ha de manso quatro días de bués”. Los mansos eran tierras exentas de toda carga de impuestos. Un día de bueyes era una medida típica asturiana equivalente a lo que un par de bueyes podían arar en un día, que eran unos 1.250 metros cuadrados. La parroquia -como todas- tenía también su obligación diezmera o décima parte que los fieles debían pagar a la iglesia sobre maíz, escanda, tocino, huevos y salmones. Hasta los taberneros debían abonar su parte según la venta que tuviesen en sus negocios; una obligación vigente hasta 1841. Cuatro días de bueyes tenía también “Santo Martino de Quadrobenna” (único titular y patrono de Arriondas, después de haberlo sido de Cuadroveña durante más de cinco siglos).

Viabaño -o Biabaño, como aparece en muchos documentos- (hoy Viabañu como topónimo oficial) fue parroquia de mucho peso en el concejo de Parres. El 29 de junio de 1837 el Boletín Oficial publicaba la lista de los vecinos que tenían derecho a voto para elección de diputados, “por disponer como labradores de un par de yuntas propias destinadas exclusivamente a trabajar sus propias tierras”. Algunos vecinos del concejo que no aparecían en esas listas -y que aseguraban cumplir con el requisito antes expresado para tener derecho a voto- reclamaron por su exclusión. Quince años después se citan como vecinos elegibles para cargos municipales (por ser los que más contribución pagaban tanto al Estado como al municipio): don Manuel Pérez González, porque pagaba 307 reales; don Manuel Pérez Fdez. con 275 reales y 16 maravedís; don José García Valles pagaba 275 rls.; don Bernardo Longo contribuía con 270 y así otros siete más.
Fiesta de los Ramos

Fiesta de los Ramos.

Eran electores no elegibles en ese año los curas que Viabaño tenía a su servicio, nada menos que cuatro, a saber: don Manuel de la Viña Fdez. como cura párroco; don Melchor Glez., don Ramón Álvarez y don José Valdés Monasterio, los tres como presbíteros capellanes.En 1847 Viabaño tenía 281 vecinos o cabezas de familia (que no es lo mismo que habitantes) distribuidos de la siguiente manera:

Arobes y Romillo tenían 67; Granda de Arriba: 30; Granda de Abajo y Carrio: 52; Tospe y El Otero tenían 54 y Collado y Llames un total de 78 vecinos. Era la parroquia con el mayor número de cabezas de familia del concejo hace 167 años, seguida por San Juan de Parres con 228 y Santo Tomás de Collía, con 164.
 Viabaño llegó a tener 1.402 habitantes en 1910; 1.140 en el año 1950 y 728 en 1970. Son 408 habitantes actualmente entre los siete pueblos que conforman su parroquia

Cuarenta y cuatro pueblecitos, aldeas, barrios y quintanas estaban dispersos por la parroquia, desde Arobes hasta El Zampiñuelu, pasando por Carriu, Llames, Granda, Ozanes, Romillu, Tospe o San Martín.

Pascual Madoz registraba hace siglo y medio la existencia de doce molinos harineros, cereales, patatas y legumbres, además de lino y cáñamo, en una parroquia con muy buenas cosechas de maíz que se completaban con la cría de ganado vacuno, lanar y de cerda. El sobrante de la cosecha, la sidra
y el ganado se ponían a la venta en el mercado que tenía lugar “todos los sábados, en el Collado del Otero de Llames”, dado que el mercado en la villa de Arriondas era, por aquel entonces, los martes. En el reparto de utilidades anuales del año 1841 se contabilizaron 77 hacendados forasteros, entre los que destacaban los Condes de la Vega del Sella o el Señor de Benavides, además del Cabildo de Oviedo, la Mitra Episcopal y los Monasterios de Villanueva y San Pelayo de Oviedo. En 1873 el Consistorio parragués envió una comunicación al Gobierno Provincial en la que le informaba que en su término municipal no había establecimientos de crédito, ni casas de banca, ni de comercio, ni sociedades industriales, ni particular alguno que se dedicase al comercio. La red viaria interior era deplorable y estaba totalmente abandonada, a merced de los vecinos que -en sestaferias colectivas- intentaban paliar tanta desidia. Ya Jovellanos citaba estos caminos “como unos de los más perversos de Asturias”.

El Viaje de la Reina Isabel II a Covadonga -el 28 de agosto de 1858- dio motivo para que se acondicionase el camino que atraviesa la parroquia de Viabañu. Así le quedó el nombre de “Camín de la Reina”, el cual discurría por el antiguo trazado de la calzada romana creada por la Legión VII. Con motivo del paso de esta comitiva real quedó escrito que en Viabañu se buscaron varias parejas de bueyes y vacas para ayudar a subir los coches en las pendientes del camino, tanto a la ida como a la vuelta. Algunas parejas fueron utilizadas para ese cometido y sus dueños cobraron por el trabajo, pero nada se abonó a los dueños de las que no fueron necesarias, por lo que éstos últimos acudieron al ayuntamiento reclamando su gratificación y exigiendo que se les pagase con fondos municipales. Aún faltaban 45 años para que el ferrocarril procedente de Oviedo llegase a Arriondas.

Se utilizaba también, a su vez, este “Camín de la Reina” como parte de la ruta jacobea utilizada por los peregrinos procedentes del oriente de Asturias que transitaban por el interior, muchos desde Covadonga. No pocos chicos de Primera Enseñanza lo habrán frecuentado camino de su escuela rural, atendida
por el maestro contratado por los padres cada año. En 1864 –hace ahora siglo y medio- las retribuciones en especie para el maestro estaban establecidas en “un copín de maíz a cada cabeza de familia que mandase
a un niño a la escuela y, copín y medio, al que mandase más de uno”.

Entretanto, a la maestra de niñas “como concurren menor número, se le abonarán dos reales mensuales por cada una”.

Campandengui y Tarancón camino de Vibaño
Campandengui, Tarancón y su secretario José Fernández
El futuro cardenal Tarancón en la barca de Arobes
Detengámonos ahora en la falta de puentes que -sobre el río Piloña- fue un clamor popular que reivindicaba la comunicación entre Viabaño y otros pueblos importantes de su parroquia. Barcas y chalanas suplían la falta de puentes y así ocurrió en el caso que hoy nos ocupa hasta hace ahora poco más de cuatro décadas.

Quejas de los vecinos que nunca fueron atendidas, puesto que ya en 1854 se solicitaba un puente para Arobes -y para otros tramos, tanto del Piloña como del Sella- desde el ayuntamiento parragués. Todavía nos parece escuchar en 1961 al muy recordado cura párroco don Víctor Ortiz solicitando ese puente. Como él decía “el reloj de Viabaño se ha parado hace muchos años. Su historia quedó estancada y faltaron los hombres que la hicieron valer entre las demás aldeas del presente, como antaño lo hicieron sus antepasados”.

Razón tenía señalando que no pedían títulos ni alcaldías, sino que Viabaño, por su núcleo numeroso de habitantes y por hallarse en una encrucijada entre dos riberas, bien se merecía un puente que uniese las dos partes de una parroquia partida. “Un puente para sus ganados, para su servicio de fincas, para su misa de los domingos y para...sus muertos”. Aún las caciquerías pueblerinas, los intereses encontrados y la mucha pedantería de tiempos pasados eran un lastre a mediados del siglo XX.

 Viabañu, la que ostentó la cabeza de sede arciprestal en su capítulo de administración religiosa, con su iglesia del siglo XIII –ahora en 2014 remozada de nuevo- bien se merecía un puente...pero muchísimos años antes de los que tuvo que esperar para verlo, ya en los inicios de la década de los 70 del siglo XX. Concluyamos con las palabras del Padre Ortiz cuando -en 1960- se inauguraba la traída de aguas a Llames de Parres: “Bien es verdad que todo se puso en contra de estos nobles hijos del campo; pero el agua tenía que venir y vino. Sin ventosas, sin técnicos, sin depósito y sin dinero, a pesar de los ocho kilómetros de zanja, en contra de todos los pronósticos, en contra del barro, del tiempo, de las llastras y de los escépticos, porque para vencer esas dificultades había hombres forjados con una voluntad de acero, enamorados de su pueblo, tallados al aire y al sol y al cierzo, esculpidos al cincel del sufrimiento y amasados con la fatiga y el sudor del trabajo cotidiano...”.


Vibaño, el archivo recuperado.


Sean estas líneas un homenaje a don Víctor Ortiz -por esas y tantas otras cosas- y a quienes sólo buscan el bien común sin más intereses, sectarismos ni egolatrías.

Francisco José Rozada Martínez
11 de octubre de 2014


Cruz procesional

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La profanación de la muerte.






El entierro de Cristo por el Greco.
 

Profanar es “dar trato irrespetuoso a una cosa sagrada”,  y mientras seguimos celebrando la victoria irreversible de Jesucristo sobre el pecado y la muerte, y donde cada celebración se encarga de recordarnos “que en su muerte, nuestra muerte ha sido vencida  y en su resurrección, hemos resucitado todos”(Liturgia), parecería un contrasentido tomar como tema de reflexión una de las 7 obras de misericordia corporales: enterrar a los muertos, ya que estamos festejamos el triunfo de la vida
El entierro de Cristo por Miguel Ángel.

 Jesús mismo  -en el Evangelio de Mateo (25,31)- nos enseña como tema del Juicio las 6 precedentes (visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo y visitar a los encarcelados) viene colocada la séptima obra de misericordia corporal: enterrar a los difuntos, que completa y corona las anteriores.
 
Cuando se estudia  Filosofía de la Historia y  se  trata de perfilar el punto en el cual el “hacer del hombre” da comienzo a lo que en una civilización se llama “cultura”, se señalan dos realidades presentes en el actuar humano que lo indican: enterrar a sus muertos y trasmitir a sus hijos lo que saben. Hacia adelante y hacia atrás,  hacia el hoy y el mañana a los que nos sucederán y hacia aquellos de los cuales hemos venido. Y èsto es anterior a lo que llamaríamos  “sociedad sedentaria”.  
El entierro de Cristo por Tiziano

En la antigüedad dejar insepulto a un muerto era  signo de máxima crueldad y venganzapòstuma. El Imperio Romano, cuando quería dar una lección o escarmiento, asesinaba de manera pública y cruel, para luego dejar los cuerpos expuestos, a merced de las bestias y la burla.  

José de Arimatea, en el poco tiempo restante y antes de la caída del sol, se apresura a pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús para darle sepultura, aunque sólo fuera de forma provisional, como signo de compasión y misericordia hacia quien había muerto -que se completaría luego con los ritos judíos del lavado y perfumado del cuerpo- esto ya como veneración, respeto y despedida, antes de que el difunto se presentase ante Dios mismo, limpio de las cosas que podían haberlo contaminado en la tierra.  

En  Paestum (prov. de Salerno, Italia) hace 2500 años, la tumba del “tuffatore” (el bañista) nos explica la idea pagana de la muerte: en la lápida superior está representado  un joven que, solo y desnudo, desde lo alto de la montaña se lanza  en  un  mar inmenso  para desaparecer en la nada para siempre, en medio de una soledad infinita. Esta es la idea pagana que se tiene de la muerte en la Magna Grecia y en las culturas paganas precedentes al cristianismo. 
El entierro de Cristo por Rubens

En cambio, la fe judeo-cristiana, ha entendido y creído siempre que la muerte no es un final, inexorable y devastador, sino  un “paso para un encuentro” (Pèsaj-Pascua, significa eso mismo: pasar).  Nada de soledades infinitas y eternas, ni desapariciones en la nada. Pasar de este mundo al Padre, saltar hasta  su presencia amorosa, estar de su casa, sentarnos a su mesa, beber su vino y compartir su pan, si hasta viene a buscarnos y llama a  la puerta para cenar  juntos. Se trata de plenitud y de encuentro, donde Dios es todo en todos. Es parte central  de nuestra  fe,  que después de esta vida caminamos misteriosamente -pero de manera real y concreta- hacia ese luminoso “encuentro  familiar” con el Padre que ama, besa, abraza y acaricia, con Jesús el Hijo, nuestro hermano y amigo, con el Espíritu que es la Vida y el Amor, con María la Madre que posa sobre nosotros sus ojos misericordiosos  y con toda esa multitud interminable de amigos y cómplices, que son los santos y los ángeles con todas las otras criaturas celestiales, y “con los de casa” en esa otra casa más grande que es el Cielo. Re-abrazaremos y besaremos con ternura a los que hemos llorado aquí y que cuando marcharon nos faltaron tanto,  dejándonos  un poco más solos, y todo esto no en una reunión  hierática, lacrimógena y solemne, sino en medio de  música y  cantos,  en una alegría que aùnno conocemos -porque estaremos de fiesta- en la fiesta de las fiestas; plenamente alegre y divertida, tal que al verla nuestras fiestas de aquí nos parecerán como un velatorio. Encima esta “fiestona del Cielo”, no se termina a una hora determinada, es para siempre y sin pausas. No termina nunca. Nos fundiremos en un abrazo largamente esperado, con nuestro padre y nuestra madre, con hijos y  hermanos, con los amigos, con aquella  inolvidable maestra de la escuela y del jardín de infancia, con aquella catequista, con los que aprendimos a jugar y a hacer travesuras, con aquellos compañeros que el sólo recordarlos nos abre una sonrisa de oreja a oreja. Tambièn con aquel viejo cura, el de la primera confesiòn.
El entierro de Cristo por Rafael.

Pero hablábamos de la séptima Obra de Misericordia: enterrar a los muertos. Da la impresión que algo no está funcionando bien en nuestra  sociedad, ya no sabemos trasmitir bien a nuestros hijos los valores y principios que conocemos, a veces no buscamos el tiempo para hacerlo (y entre estos valores está incluida también la fe) y también desde hace un tiempo hemos empezado a no sepultar a nuestros muertos,  resucitando una antigualla, disfrazada de cosa moderna. Digo antigualla porque eran cosas paganas de tiempos pre-cristianos, o sea de hace más de 2000 años atrás. 
El entierro de Cristo por Rubens

Como todos sabemos,  la Iglesia en un tiempo prohibió taxativamente la incineración de los cuerpos, sobre todo porque esto era alentado y practicado por grupos masónicos  -que lo promovían como desprecio hacia la fe cristiana y a la resurrección-. Hace sólo 30 años, en  1983, Juan Pablo II aprobó nuevas normas que dicen: “Si bien es aconsejado vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos, no se prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana” (CIC. 1176§3) y luego en los cometarios se dice que: “Los pastores han de disuadir a los fieles de prácticas desviadas relativas a las cenizas que -en lugar de enterrarlas o colocarlas en un nicho o en un columbario- se esparcen por el campo, en un río, en el mar, en el jardín de la casa, por ser contrarias a la tradición católica de respeto al cuerpo del difunto.” Esto es profanar, lo que es lo mismo que  dar tratamiento irrespetuoso a lo que es sagrado. 

El entierro de Cristo por Caravaggio
 En buen castellano el “no se prohíbe”, no quiere decir que se alienta y se acepte plenamente, sin más, simplemente que se quita un prohibición taxativa, pero ni se promueve ni se aconseja… 

Pero de la incineración “no prohibida” al hecho de desparramar las cenizas hay un largo camino, sobre todo estando presente de por medio las obras de misericordia. En Italia hay una infinidad de asociaciones  de voluntariado que nacieron para ocuparse de los enfermos y moribundos pobres y, luego,  darles sepultura. 

En la Santa Sede, está en elaboración un proyecto que prohibiría la celebración de las exequias a quienes tengan intención de desparramar las cenizas.  

En medio del estado generalizado de confusión en el que vivimos, se hacen cosas macabras presentadas como normales, impensables para personas que entiendan  estar en su sano juicio.  

Hay empresas que se dedican a brindar servicios  para , “muertes exóticas” -por llamarlo de algún modo-: asÍ se ofrece hacer collares insertando dentro de cristal las cenizas de abuelita, también floreros con las cenizas visibles a través de cristal, objetos de decoración para colocar sobre la chimenea o la mesa.  Me contaba un funerario amigo que en Asturias ya se ofrece la posibilidad de colocar las cenizas junto a cartuchos de dinamita coloreada, que luego se enciende y dispara haciendo fuegos artificiales. Hay cosas que parecerían mas un  agravio y un insulto que un homenaje, a la memoria de una persona que nos amó y que hemos amado, que nos acarició y hemos acariciado. 

 Hasta  pareceria una contradicciòn, que participemos  en el  Via Crucis, que concluye  con la sepultura de Jesùs o que con gran devoción en nuestras Semanas Santas, hagamos la procesión del Santo Entierro, y al  mismo tiempo dispongamos que eviten el nuestro.
El entierro de Cristo por Tiziano

Es claro que la sociedad actual con la muerte no sabe qué hacer, trata de esconderla y maquillarla en todas las formas imaginables, menos afrontar y buscar la verdad sobre la vida y la muerte. Dejémonos de dar vueltas  en torno, entre otras cosas,  los muertos se sepultan, sea el cadáver o sean las cenizas. Saber el lugar donde hemos sepultado las cenizas de  alguien que amamos, sea un cementerio, un columbario, el jardín de casa o bajo un árbol en medio del campo, nos permite ir a pronunciar una oración y llevarle una flor, decirles que los extrañamos y que nos faltan, agradecerles todo lo que nos amaron. Lanzándolos al aire, al mar o al río, nos quedará la sensación de haberlos hecho desaparecer en la nada, como el joven bañista de Paestum. 

 Es verdad que están caros los entierros, y que no sólo hace falta dinero para vivir con un poco de dignidad, sino también para morirse, pero eso es harina de otro costal.

Don Gustavo Riveiro.