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sábado, 21 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
La resurrección de Cristo esperanza de nuestra resurrección
Durante el mes de noviembre, mes en que celebramos la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, la Iglesia reza y ofrece sufragios por los Difuntos, por todos los que nos han precedido en la señal de la fe. Lo hace desde la fe en Jesús Resucitado. Y lo hace ayudándonos a reflexionar en el sentido cristiano de la muerte .
La muerte es una realidad que forma parte de nuestra vida, Nos plantea interrogantes y sigue siendo un misterio. Muchas veces hoy se trata de ocultar esta realidad o no se quiere pensar en ella. Los cristianos tenemos que mirar a la muerte con fe. Dios la ilumina con el acontecimiento de la muerte y resurrección de Jesucristo. Desde Jesucristo no tiene la última palabra en nuestra vida la muerte. Dios nos ha creado para la vida.
Esta afirmación de la vida es la que hace que los cristianos consideremos como lugar santo y visitemos los Cementerios, “lugar donde duermen los que esperan la resurrección” y que éstos no sean “necrópolis”, ciudad de los muertos. Visitar el Cementerio es manifestar nuestra fe y nuestra esperanza en la Resurrección.
Los cristianos hemos hoy de vivir y expresar el sentido cristiano de la muerte y no dejarnos llevar de formas paganas de afrontar la muerte. La Iglesia acepta la incineración, pero las cenizas no deben ser esparcidas en la naturaleza, campos, montes, ríos , ni tenerlas en nuestras casas. Las cenizas han de ser depositadas en el Cementerio o en los Columbarios que existen en algunas de nuestras Iglesias Parroquiales. Estos lugares son los que los cristianos tenemos para tener a nuestros seres queridos que han partido de este mundo en la espera de la resurrección. Quienes somos hijos de Dios por el Bautismo no hemos de afrontar la muerte
de una manera pagana.
También los creyentes hemos de ofrecer por nuestros Difuntos el Sacrificio de la Misa, la mejor oración que podemos hacer por nuestros seres queridos. En la Celebración del Tesoro de la Iglesia que es la Eucaristía pedimos a Dios Padre por medio de Cristo que recuerde “todos sus hijos que han muerto esperando la resurrección”.
La fe en Cristo Resucitado avive nuestra esperanza en la resurrección nuestra y de la de todos nuestros difuntos.
sábado, 7 de noviembre de 2015
Rituales funerarios en Asturias.
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| El cemeterio de Arriondas en 1967 |
Son los primeros días de noviembre fechas apropiadas para hablar de estos temas. Aunque se mantienen a
lo largo de nuestra comunidad los rituales, conceptos, prácticas y creencias relativos a la visión que
tenemos de la muerte, muchas cosas han comenzado a cambiar en los últimos años.
Buena parte de la
población ha dejado de tener unas firmes creencias religiosas, pero mantienen los rituales religiosos
tradicionales; bien es cierto que hay algunos casos en los que esos momentos delicados en la vida de las
familias, son despojados de un sentido trascendente y religioso.
Hasta ahora son casos no significativos,
pero la familia del difunto es consecuente con una forma de sentir y no entra en considerar aquello de que
“para no ser menos que los demás” sigamos la costumbre. Y, no digamos, si cumplen los deseos del finado,
algo que debiera ser poco menos que sagrado pero que -a veces- se manipula en el último momento. Bien
es cierto que no han conseguido arraigar en la sociedad prácticas alternativas a los ritos religiosos, al menos
de una forma estándar.
En el pasado y, muy especialmente en las zonas rurales, la muerte de un vecino se
vivía como una situación que afectaba a toda la colectividad; eso ha dado paso a un sentimiento más
individual, menos social. Hasta no hace tantos años, el no acudir a la casa del finado a dar el pésame era
una desconsideración difícil de aceptar y muy mal se llevaba que la familia decidiese no recibir en su
domicilio ni a los más cercanos, considerándolo un agravio en toda regla.
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| El cementerio de Arriondas en 1967 |
Hoy se piensa que, para recibir a
los muchos que acudan a manifestarles el pésame, lo más normal es llevar al difunto a un tanatorio, más
cómodo, moderno, funcional, sencillo y eficaz. Aquellos “velorios” del pasado -de los que tanto se podría
escribir- ya sólo quedan en la memoria de nuestros mayores. Las instalaciones de los tanatorios están
pensadas para conseguir un ambiente relajado que propicie y arrope la nueva visión que tenemos de la
muerte, lejos de aquellos manifiestos sentimientos que más parecían propios de una tragedia griega.
Del
griego sólo nos quedó la palabra tanatorio, pues Tánatos era el dios personificación de la muerte suave,
tranquila; era el hermano gemelo de Hipnos, el sueño. Tánatos era la pulsión de la muerte, opuesto a Eros,
pulsión de vida. Por cierto que tanatorio es palabra usada mayoritariamente en España, pues en los países
latinoamericanos recibe el nombre de casa funeraria o velatorio (como en Argentina llaman cochería a la
funeraria, empresa propiamente dicha).
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| El cementerio en 1967 |
Los tanatorios están plenamente integrados en los
comportamientos posteriores a la muerte en Asturias, y las empresas que los gestionan son cuidadosas en
lograr un ambiente apropiado que arrope esa nueva visión que los tiempos nos han proporcionado para
esas horas que siguen a un momento tan emotivo. Es evidente que algunas personas -especialmente las de
origen rural- se mostraron un tanto remisas a admitir esta novedad de los tanatorios en el rito del paso
definitivo que supone transitar obligatoriamente de la vida a la muerte; era algo así como mostrar una falta
de cariño y respeto al ser querido que los dejaba, como si la comodidad de dejar en manos ajenas la
organización de este acto les supusiese una mala conciencia.
Hoy en día ya casi es inconcebible no acudir a
estos servicios que ofrecen los tanatorios y las suspicacias -como en tantos otros casos novedosos en la
vida- han quedado superadas. Otro tanto diríamos de las incineraciones, actualmente tan aceptadas.
Doscientos crematorios en España dan idea de la acogida de este sistema, y el promedio en nuestro país ya
es del 35%, aunque hay ciudades donde se alcanza el 65% de cremaciones. Lo que no hace tiempo se
consideraba casi un sacrilegio, o algo exótico más propio de países como India, es hoy un hecho
incontestable.
Cambios culturales de mentalidad, razones ecológicas, falta de espacio, crisis económica y
otros, nos llevan a esta nueva solución, no ya de futuro, sino de rabiosa actualidad. No son pocas las
familias que, llegada la hora de la decisión sobre estos temas, titubean sobre qué hacer, pues aún no hay
un patrón fijo de actuación. Si un rito es aquello que se ejerce de forma sistemática, siguiendo unas pautas
de orden temporal y duración específica, habrá que esperar a que el tiempo nos las haga ver como
tradicionales, estandarizadas y consolidadas.
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| El cementerio en la actualidad. |
Francisco José Rozada Martínez.
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